Añoro como se sentía el viento helado golpeando mis cachetes, contrastando el calor de su mano izquierda sosteniendo la mía...
Aun puedo visualizar los faros de la calle desolada , el vapor resultante de su respiración y la fina llovizna , casi invisible , dejando sus gotitas en el peluche de mi capucha...
Ha de ser miércoles, las dies de la noche de un día miércoles de invierno...
El entorno era helado... Pero su presencia lo volvía primavera ...
Recuerdo llegar a su habitación sacarme los borcegos y buscar rápidamente la estufa...
Y cuando el volvía a entrar: película y a la cama...
Todabia percibo sus brazos que todo lo contenían... los latidos de su aritmico corazon , su calidez entiviandome,aun advierto sus manos que todo lo podían acariciandome...
nada podía ser mejor...
Estaba en casa...
viernes, 10 de marzo de 2017
Memorias del olvido
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