En un universo paralelo
los besos de año nuevo
se hicieron interminables...
Tus manos
enardecieron mi piel
hasta convertirla en fuego ...
Fuego que extinguió nuestra Soledad...
Fuego que dio vida al corazón...
En algún verano sin tiempo,
las aspas del reloj se detuvieron
justo en la tarde
que la lluvia nos sorprendió
obligándonos a buscar refugio en tu casa
Lugar donde las mañanas enamoradas
se hicieron rutina
y las demás estaciones
llegaron por inercia.
En algún febrero
perdido en la inmensidad del universo
mis ojos nunca dejaron de buscarte
El bar nunca cerró
y aquel abrazo antes de ese adiós
que nunca pronunciamos
logró lo nadie logra aún:
Completar el rompecabezas.
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