Te confieso que suelo buscarte
a altas horas de la noche
en mi memoria
en nuestros momentos.
Suelo pensarte
cuando estoy triste
entonces me acuerdo de tu risa
de nuestas tardes enamoradas
de tu mirada tranquila
Te revivo de vez en cuando
en la Soledad de mis días
en el anhelo de una máquina
que me permita retroceder el tiempo
y congelarnos
En aquella noche que te miré
sin que te dieras cuenta
y supe que te amaba
más que nada en este mundo...
No hay comentarios.:
Publicar un comentario